El dolor es un mecanismo que nos indica que algo no funciona correctamente en nuestro cuerpo.

Cuando el dolor se hace crónico puede tener un impacto negativo en nuestra vida a diferentes niveles: físico, social, emocional o laboral.

Si estás intentando conseguir el embarazo, puede ser un motivo de preocupación.

Según la Sociedad Española del Dolor (SED) entre el 40% y el 80% de las consultas médicas están relacionadas con el dolor.

En este artículo nos centraremos en el dolor pélvico crónico, síntomas, causas y tratamientos.

 

Qué es el dolor pélvico crónico

 

Lo llamamos así cuando se trata de un dolor en el área pélvica que nos acompaña durante 6 meses o más. El dolor crónico puede ir y venir, o puede ser constante.

A veces el dolor pélvico crónico sigue un ciclo regular. Por ejemplo, puede ocurrir durante la menstruación. También puede producirse solo en ciertos momentos, como antes o después de comer, al orinar o durante el acto sexual.

Se trata de un problema relativamente común y, en ocasiones, difícil de diagnosticar debido a su etiología poco clara y a su desarrollo complejo en algunas pacientes.

 

Posibles causas del dolor pélvico crónico

 

Para saber cómo actuar frente al dolor pélvico crónico, es bueno conocer sus causas. Estas son algunas de las posibles:

  1. Endometriosis: el tejido que normalmente se encuentra en el útero crece fuera de él. Puede terminar en los ovarios, en la pelvis, en la vejiga o en otras áreas. Durante el período, este tejido se hincha y sangra, al igual que el revestimiento del útero. Suele ser doloroso y se puede formar tejido cicatricial en el área pélvica.

 

  1. Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): es una infección en los órganos reproductivos femeninos (útero, trompas de Falopio y ovarios) causada por bacterias.

Normalmente, el cuello uterino evita que las bacterias en la vagina se propaguen hacia estos órganos. Sin embargo, si el cuello uterino está expuesto a una enfermedad de transmisión sexual (ETS), como la gonorrea o la clamidia, se infecta.

Esto hace posible que las bacterias viajen hacia los órganos internos, haciendo que se inflamen e infecten. Cuando esto sucede, las trompas de Falopio de la mujer pueden dañarse, lo que dificulta el embarazo.

 

  1. Fibromas: los fibromas son crecimientos benignos (no cancerosos) en la pared muscular del útero. Estos crecimientos pueden ser muy pequeños y llegan hasta alcanzar un tamaño similar al de un melón.

 

  1. Remanente ovárico: durante una histerectomía completa, se extirpan el útero y los ovarios. A veces, una pequeña parte del ovario se queda atrás y pueden desarrollarse quistes dolorosos.

 

¿Cómo se diagnostica un dolor pélvico crónico?

 

Tu médico planteará preguntas sobre tu historial médico: enfermedades o problemas relacionados con tu salud, la de tu familia, tus hábitos.

Probablemente te pida que describas el tipo de dolor que tienes, su intensidad y dónde está situado:

Algunas posibles preguntas:

  1. ¿El dolor está relacionado con tu ciclo menstrual?
  2. ¿Está relacionado con los movimientos intestinales?
  3. ¿Te duele durante la micción o la actividad sexual?
  4. ¿Ha tenido una infección?
  5. ¿Has tenido cirugía en tu área pélvica?

 

Tu historial y un examen físico lo ayudarán a decidir si se debe realizar alguna prueba y cuál sería la más indicada para obtener información.

Algunas de estas pruebas son análisis de sangre, análisis urológicos o radiografías. En algunos casos puede ser necesaria una laparoscopia. La laparoscopia es un procedimiento se inserta un laparoscopio (tubo delgado e iluminado) en el abdomen para observar los órganos pélvicos.

A la hora de identificar correctamente el origen del dolor:

  1. Identifica los momentos en que aparecen los dolores más agudos: durante la menstruación, al orinar, luego de las relaciones sexuales, etc.
  2. Comunica a tu ginecólogo todos las patología y tratamientos que hayas tenido recientemente, incluidas enfermedades de transmisión sexual, así como si has visitado a otros especialistas antes y por qué. Por ejemplo: psicólogo, urólogo, psiquiatra, neurólogo o especialista gastrointestinal.
  3. Si estás embarazada, procura controlar el dolor con medidas no farmacológicas, como relajación, descanso, aplicaciones de frío / calor, ejercicios de estiramiento, etc. antes de hablar con el especialista. Consulta a los medicamentos que puedes consumir con seguridad.

 

Toda la información anterior le será muy útil a tu ginecólogo y le ayudará a determinar si se trata de un dolor pélvico crónico o de otra patología.